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El primer ministro de Israel acusa en la ONU a Irán de «cruzar todas las líneas rojas»

El primer ministro de Israel, Naftali Bennett, ha asegurado que Irán «ha cruzado todas las líneas rojas» con sus constantes desafíos a la comunidad internacional y ha denunciado que hay quien asume como una «realidad inevitable» la supuesta carrera armamentística iraní.

Así, ha lamentado que Irán se esté «librando» de reproches pese a su falta de transparencia y al «sabotaje» a las inspecciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), recordando que tras enriquecer uranio con una pureza del 60 por ciento está «a un paso» de poder fabricar armas atómicas.

«El programa nuclear de Irán ha llegado a un punto de inflexión, también nuestra tolerancia», ha advertido Bennett, que ha utilizado su discurso ante el principal foro de la ONU para subrayar que Israel no puede permitirse el «privilegio» de mirar hacia otro lado. «No permitiremos que Irán adquiera armas nucleares», ha enfatizado.

Israel, según su primer ministro está «rodeado» por grupos terroristas, entre los cuales ha incluido a Hezbolá, Yihad Islámica y Hamás. Todos ellos cuentan con el apoyo de Irán y todos ellos quieren «destruir» Israel, ha añadido, durante un discurso en el que ha acusado al régimen de los ayatolás de «extender la destrucción por todo Oriente Próximo».

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Bennett no hace tampoco ninguna concesión al nuevo presidente iraní, Ebrahi Raisi, recordando que formó parte de una comisión que, en la década de los ochenta, ordenó la muerte de 5.000 activistas. «Su apodo es el carnicero de Teherán porque eso es exactamente lo que hizo», ha apostillado.

Sin embargo, también ha querido señalar que «Irán es mucho más débil, mucho más vulnerable de lo que parece», con una economía que «se hunde» y un régimen «divorciado» de los jóvenes. Bennett ha advertido de que «cuanto más débiles son, más extremistas se vuelven».

ISRAEL COMO «FARO»

Bennett ha arrancado su alocución describiendo a Israel como «un faro en un mar de tormenta», una referencia en materia democrática en la que los ciudadanos «recuerdan los horrores oscuros del pasado» al mismo tiempo que trabajan para «construir un futuro mejor».

Entre los «rayos de luz» Bennett ha aludido a la normalización de las relaciones diplomáticas con países como Marruecos, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos, fruto del deseo de expandir unas alianzas en las que Estados Unidos siempre ha sido un «amigo fiable».

A nivel interno, el primer ministro ha defendido la gestión frente a la pandemia de COVID-19 y también la «calma» y la «estabilidad» con la que Israel ha sorteado una crisis política con cuatro elecciones parlamentarias en un plazo de dos años. Bennett ha reivindicado su papel al frente del «Gobierno más diverso de la historia» de Israel, con Yair Lapid al otro lado de la coalición.

El primer ministro, en cambio, no ha lanzado ningún tipo de mensaje hacia las autoridades palestinas, más allá de alusiones a la Franja de Gaza y a la actividad miliciana. La semana pasada, en este mismo foro, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, dio a Israel un año de plazo para cerrar un acuerdo de paz.