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HAY QUE INVERTIR EN EDUCACIÓN

En términos de pobreza, los indicadores que arroja la encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE) establecen que en el 2019 un 59.3 por ciento de la población estaba en pobreza; es decir, siete de 10 trabajadores hondureños eran pobres.

Del año 2020 hacia acá ha incrementado en un 68.7 por ciento. En extrema pobreza, en el 2019 se registraba el 41.7 por ciento de la población y, ahora, un 44 por ciento.

El gerente de política económica del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), Santiago Herrera, refirió que los datos que proporciona la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), establecen que unas 600 mil personas cruzaron el umbral de la pobreza, en tanto sigue aplastándose y empobreciéndose la clase media.

«Eso no deja de ser una preocupación en cuanto a la estabilidad social”, expuso el dirigente empresarial. La crisis ocasionada por el Covid-19 y las tormentas Eta y Iota motivaron a que las cifras se fueran al alza. «Tras lo ocurrido, el INE, a través de encuesta de hogares, maneja que la pobreza está teniendo un incremento, representando un total de 6.3 millones de personas pobres y en extrema pobreza unos 4 millones de personas.

Hay que mejorar la escolaridad

Dicho lo anterior, el expresidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), Julio Raudales, señaló que la pobreza en el país es un fenómeno estructural, algo que ha sucedido siempre. Se mide por el ingreso de las personas y éste por el trabajo que tienen.

En ese sentido, Raudales indicó que los ingresos son muy bajos, razón por la que hay muchos hogares pobres. Falta trabajo y el que hay «está mal pagado». un trabajo y este es mal pagado.

Según el experto, esto se debe al bajo índice de escolaridad, lo que significa que el gobierno y la empresa privada, mediante políticas públicas y mejores sueldos, deben procurar incrementarla.

«La mayoría de la población solo tiene 8 grados de escolaridad y por eso no le pueden pagar bien. Aquí, la gente trabaja por poco dinero, y eso explica porqué cuando el INE mide la pobreza por ingresos salen tantos hogares con tan pocos recursos”, apuntó.

Afirmó que la única forma en que la pobreza puede bajar de forma consistente es mejorando el nivel educativo de la población.

Otro elemento que puede colaborar es una mejor gobernanza. «Uno de los grandes problemas del país es que no hay confianza por parte de los inversionistas y eso hace que quienes quieran invertir se detengan y se alejen».

Un pacto

De su lado, la socióloga Karla Aguilar recomienda que para ralentizar la pobreza debe haber un pacto. «Este año todos tendrán que ponerse a tono con la lucha conta la pobreza. La clase empresarial, productores, y sociedad civil deben hacer un pacto social-económico que permita ponerse de acuerdo en tener un límite para que los que antes eran pobres no caigan en la miseria».

Aguilar está de acuerdo en que invertir en educación es definitivamente una forma de abonar para salir de la pobreza. «Basta ver los ejemplos de Asia, donde hace cuatro décadas eran igual o más pobres que Honduras y ahora son potencia», concluyó.