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POR AMOR AL PROJIMO!!!

Humildad, honestidad y alegría describen a un joven hondureño, quien después de perder a su padre, se dio cuenta del tesoro más grande que este le heredó: servir a los demás.

Se trata de Francisco Alberto Amador Matos, un joven de 23 años, estudiante de la carrera de odontología en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), quien desde su infancia fue inculcado por sus padres para hacer el bien a los demás.

De tal forma, que su padre, también llamado Francisco Amador, fundó el asilo Centro de Día y Reposo del Adulto Mayor (CEDER), el cual consiste en recoger ancianos abandonados, es decir personas de la tercera edad que no tienen familia, siendo este el primer asilo en Tegucigalpa con esa peculiar característica, mismo que se convirtió en el origen del espíritu voluntario de Amador.

Años después, su padre murió, y a sus 16 años el joven ingresó como voluntario al Cuerpo de Bomberos de Honduras (CBH), donde se capacitó, recibió ascensos y se mantiene firme actualmente. También comenzó su carrera como paramédico y junto a su madre quedó a cargo del asilo fundado por su progenitor. “Es algo que no se puede explicar cuando uno ve a alguien que necesita y se puede hacer algo. Yo actúo sin pesarlo dos veces”, aseguró Francisco, a quien no le importa madrugar todos los días, movilizarse y trabajar arduamente sin recibir nada a cambio.

Además, el joven ha realizado actividades como vestir a indigentes, regalar comida a los más necesitados y en diciembre de cada año asiste a hospitales de Tegucigalpa y San Pedro Sula vestido de Santa Claus para provocar una sonrisa en los menores internos en los principales centros asistenciales del país.

Momentos captados en el Hospital Escuela durante una actividad de voluntariado de Amador

“Una vez, mi padre y yo fuimos vestidos de Santa y cuando los niños le preguntaron por qué había dos Santas, mi padre les dijo que yo era el Santa aprendiz, y que al faltar él, yo tomaría su lugar”, reveló Francisco, quien no imaginó que un año después perdería a su papá y sus palabras se harían realidad.

Además, el joven fue galardonado por los premios juventud donde recibió un premio de la categoría de voluntariado, el cual fue otorgado a por el presidente Juan Orlando Hernández.

Francisco recibiendo el premio juventud a categoría voluntariado

Por otro lado, la pandemia del Covid-19 no ha frenado los planes de este perseverante joven, quien se mantiene activo apoyando a los ciudadanos que más lo necesitan.

“Participé en apagar incendios del Picacho, Suyapa y el Hatillo durante la pandemia, además, voy a triajes para conocer la salud de los adultos mayores que necesiten ser trasladados al asilo y apoyar en lo que necesiten”, detalló el joven, quien afirma que servir a los demás fue lo más valioso que su padre le dejó.

“Hay que ver con los ojos del corazón”, concluyó Amador, mientras recordó una frase mencionada por su padre fallecido: “si hay que quitarse el bocado por alguien que lo necesita más, hay que hacerlo”.