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USO DE FUERZA Y ARMAS

En múltiples ocasiones los hondureños han denunciado el uso excesivo de la fuerza y hasta el uso de armas por parte de agentes de las diferentes instituciones del orden en el país, durante manifestaciones o procedimientos durante operativos.

El caso más reciente es el de un policía militar que disparó contra un joven que conducía una volqueta porque, supuestamente, hizo caso omiso a un requerimiento que se le hizo después que pasara llevándose un cono reflectivo de un retén en la colonia El Carrizal número 2 de Comayagüela.

En este y otros casos hay acciones investigativas sobre las denuncias directas y que en ocasiones los medios de prueba son los videos publicados en redes sociales con los que se verifica si existe o no la comisión de algún acto indebido por parte de uniformados.  

En ese sentido, en qué casos los agentes policiales pueden hacer uso de su arma de reglamento y también de la fuerza en contra de la ciudadanía?.

Procedimiento

Existe un Manual de Procedimientos del actuar policial que regula el uso de la fuerza y de las armas dentro de la Ley Orgánica de la Policía Nacional hondureña y el desconocimiento de los agentes no los exime de la responsabilidad penal, civil o disciplinaria que corresponda.

El artículo 59 de la Ley se refiere que «se considera legítimo el uso de la fuerza y las armas, únicamente cuando se emplee en la medida estrictamente necesaria para el eficaz desempeño de las funciones policiales».

En estos casos, los agentes pueden actuar «cuando se encuentre en peligro inminente su vida y la de terceras personas, respetando los derechos humanos con el propósito de restablecer el orden público».

El artículo 61 sobre el uso progresivo de la fuerza «es la selección adecuada de opciones de fuerza que debe utilizar la Policía para dar respuesta inmediata al nivel de sumisión o agresividad del ciudadano, en secuencia lógica y legal de causa y efecto».

De acuerdo con la información brindada por la Policía Nacional, el miembro de la carrera policial para utilizar la fuerza y armas de fuego debe evaluar integralmente las siguientes situaciones:

  1. Sumisión del sospechoso: si se muestra cooperativo, es resistente pasivo, resistente activo, agresivo no letal y agresivo letal.
  2. Percepción del riesgo
  3. Niveles de fuerza: donde puede haber presencia física, uso de medios no violentos (contacto visual, conversación, negociación y mediación), control físico.

Además, la fuerza no letal: correctamente aplicada, no debe causar lesiones corporales graves o la muerte contra quien se aplique.

Y la fuerza letal: aquella que ejercida puede causar la muerte, lesiones corporales que ocasionen la muerte, lesiones corporales graves.

Estas acciones se enmarcan en el Manual de Procedimientos Policiales de la Policía y se llevan a cabo observando los principios de legalidad, proporcionalidad, necesidad, racionalidad y temporalidad, dijo la vocera de la Secretaría de Seguridad, Rebeca Martínez.

Convenios y tratados

El abogado penalista Marco Zelaya, por su parte, dijo que Honduras es suscriptor de convenios y tratados internacionales del uso excesivo de la fuerza por parte de órganos represores del Estado.

«Los manuales refieren que solo en caso que esté en peligro la vida del agente policial pueden hacer uso de la fuerza, inclusive desenfundar sus armas», expresó Zelaya.

Fuerzas del orden de Honduras usan gas lacrimógeno para disuadir protestas.

El togado indicó que los policías al salirse del manual de procedimientos legales son llevados a la justicia, en muchos casos acusados por homicidio, como en el caso de un elemento militar que disparó y mató al joven volquetero, Erick Davison Barrientos Avilés, y donde los jueces determinarán si es homicidio imprudencial o culposo.

Pero más allá de las acusaciones «es un mal mensaje a la ciudadanía y a la comunidad internacional de que en Honduras se hace uso excesivo de la fuerza por parte de órganos represores del Estado», puntualizó Marco Zelaya.